UNA ADMINISTRACIÓN COMPROMETIDA

Una vez más, Tierra del Fuego da muestras de que un Estado presente, una administración eficiente y un objetivo claro de gobierno redundan en una mejor calidad de vida para sus habitantes, una solución concreta en el aquí y en el ahora y una proyección para el mediano y largo plazo.
Recientemente se conocieron los datos del Instituto de Estadísticas y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), actualizados a octubre del año pasado, que hablan de la importancia de la obra pública.
En dicho lapso, la provincia registró 2.570 trabajadores en la construcción, lo que representa un incremento del 22 por ciento respecto al mismo mes de 2017, mientras que el salario promedio se ubicó en los 42.085 pesos, con un aumento del 57, es decir, por encima de cualquier paritaria y de los índices inflacionarios.
Desde el inicio de su gestión, la gobernadora Rosana Bertone tuvo una política proactiva en cuanto a obra pública, en la convicción de multiplicadora de la actividad económica.
Por supuesto que no fue una tarea sencilla. En principio, porque hubo que poner de pie una provincia que estaba quebrada en lo económico y en lo social; que ni siquiera podía hacer frente al pago de salarios de los empleados públicos, en conflicto permanente y al borde del estallido.
Y tampoco fue fácil en un contexto nacional de políticas recesivas, ajuste constantes, retracción de la inversión pública y sus consecuencias: caída de fuentes laborales y del poder adquisitivo real.
En ese marco, y dando batalla en distintos frentes, se pudo cumplir con el objetivo trazado y, sobre todo, con el compromiso asumido con el pueblo fueguino.
Un Estado fuerte, una gestión comprometida y un rumbo claro: tres ejes fundamentales para una acción de gobierno que prioriza el trabajo, la producción y el bienestar de su pueblo.
La obra pública como motor de crecimiento no es un eslogan de campaña: en Tierra del Fuego es una realidad. Que se traduce en nuevos puestos de trabajo, en crecimiento de empresas constructoras, en dinero volcado al mercado interno para la compra de material, el pago de servicios, el consumo de los obreros y profesionales. Y también en gimnasios, rutas, redes de agua, gas, cloacas, mejoras en establecimientos educativos, en hospitales, en infraestructura productiva, etc.
Como legislador y como dirigente del justicialismo me siento orgulloso de estos logros. Pero sobre todo, como fueguino. Por eso digo, una vez más, que desde Tierra del Fuego estamos dando el ejemplo de que teniendo un objetivo claro, una administración comprometida y una política en favor de las grandes mayorías, es posible construir un país más digno para todos

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