MÁS DE LO MISMO

Siendo sintético, y además benevolente, en cuanto a la reciente visita del presidente Mauricio Macri a nuestra provincia, podría decir que “no dejó nada”.
Ciertamente, su primer y fugaz paso por Tierra del Fuego pasó prácticamente inadvertido a nivel popular y de expectativas -salvo por la presencia de algún legislador, concejales y dirigentes de su propio espacio político- y también a nivel de gestión. Si alguien asumió ese papel que corresponde a quien tiene la responsabilidad de ocupar un cargo ejecutivo, fue nuestro vicegobernador Juan Carlos Arcando, quien lo recibió y le entregó una carpeta con una serie de proyectos puntuales para nuestra provincia que necesitan del acompañamiento de la Nación.
Por lo demás, lo poco que dijo el presidente en su breve paso por nuestra capital, bien lo podría haber dicho desde la Capital Federal, desde la propia Quinta de Olivos o desde cualquier otro lugar de descanso.
La mínima referencia a temas de interés para el habitante de Tierra del Fuego estuvo centrada en la importancia del turismo. Concretamente, de los beneficios que conlleva la obra que se llevó adelante en el puerto de Ushuaia que permite la llegada de cruceros internacionales de mayor envergadura. Obras, vale recalcar, que fueron financiadas por la provincia.
De la situación productiva, industrial, comercial, de las expectativas de crecimiento, de la defensa de los puestos de trabajo, de una apuesta por la calidad de vida de los fueguinos ni una sola mención.
Es decir, lo mismo de siempre: un discurso vacío y enfrentado con la realidad que viven nuestra provincia y el resto del país: “Estoy convencido de que este es el camino”.
Horas más tarde, desde el INDEC se daba a conocer la cifra oficial de inflación del 2018: 47,6 por ciento, que para el caso de las provincias patagónicas fue superior al 50 por ciento, con incrementos de productos de la canasta familiar que superaron holgadamente esos índices.
Se confirma, por si hiciera falta, que aquel pregonado mejor equipo de los últimos 50 años, en los hechos demostró que es el peor de los últimos 27. Y nada hace prever que ello vaya a cambiar. Por el contrario, esa “convicción” de Macri revalida y profundiza su política económica. Que a más de tres años de iniciada su gestión significa una estrepitosa caída en todos los índices de crecimiento y estándares de vida del pueblo.
Lo dicho: el paso del Presidente por nuestra provincia no dejó nada. O en todo caso, más de lo mismo. Siendo, repito, sintético y muy, pero muy, benevolente.

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