UN DÍA ESPECIAL

A no equivocarnos, hoy no es un día de celebración. El Día Internacional de la Mujer evoca a cientos de víctimas que dieron su vida por reivindicaciones de derechos fundamentales, englobados en lo que hoy denominamos igualdad de género.
Y dar la vida a veces puede sonar a metáfora y otras, a cierto romanticismo revolucionario y rebelde. Tampoco nos equivoquemos: fueron cientos de vidas arrebatadas, masacradas, bajo el fuego del poder de turno.
Desde entonces, más de un siglo, hasta hoy otras miles de mujeres se fueron sumando a aquellas víctimas que pasaron a la historia. Niñas, jóvenes, adultas; madres y no madres, hermanas, hijas, esposas, vecinas, compañeras de trabajo, de militancia, de profesión. Miles y miles a las que se les fue la vida, con sus derechos vulnerados.
Hoy no se celebra. Hoy la mujer reclama y lucha. Como lo viene haciendo desde siempre. Y hoy, el hombre reflexiona y acompaña. El hombre de bien se compromete con una sociedad justa y solidaria. En la que las diferencias provengan de la riqueza que aportan las individualidades y no que contribuyan a un estado de sometimiento a ninguna de sus partes.
Hoy no es un día de celebración. Pero es un día especial. En el que desde el lugar que ocupamos renovemos el compromiso de recrear lo que haya que recrear y hacer lo mucho que resta por hacer en pos de un mundo más digno, solidario y justo para todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *