EL COMPROMISO ES CON NUESTRO DESTINO

Para los argentinos todos, para los patagónicos, para los fueguinos en particular, Malvinas no es solo parte de nuestro territorio: es parte de nuestro ser.
No estaremos completos como Estado, como sociedad, como habitantes de este, nuestro lugar en el mundo, hasta que nuestra Bandera vuelva a flamear en las Islas.
Nos asiste la razón, el derecho, la historia, cada una de las resoluciones de los máximos organismos internacionales. Pero ante todo, nos asiste un sentimiento de pertenencia. Forjado desde el inicio mismo de nuestra Patria.
Esa parte de nuestro ser que nos falta, nos duele cada día. Y también nos compromete. Porque allí quedaron nuestros héroes. Porque acá están también, junto a nosotros, los veteranos de Malvinas. Su lucha es la nuestra, como lo es su dolor y su memoria. Nuestro debe ser también el honor de no cesar en los reclamos.
El compromiso también es de reconocimiento eterno para nuestros compatriotas que ofrecieron su vida por una causa justa e ineludible. Nuestra solidaridad abraza a las familias de quienes quedaron allí.
Nuestro compromiso, hecho de amor y de dolor, de pertenencia y lealtad, es no claudicar jamás en nuestro legítimo reclamo de soberanía.
Que cada visitante que llegue a nuestra provincia sepa que nuestro territorio no se termina donde comienza el océano, que no somos solamente una isla. Somos las islas.
Llevemos a cada lugar donde vayamos este reclamo, este sentimiento, esta convicción. Contagiemos a cada uno de nuestros compatriotas de este sentir, que es pasión, que es dolor, que nos define. Que es esperanza, sobre todo. Y eso también nos nombra.
Exijamos a quienes tienen a su cargo la política nacional que no cesen un instante en esta causa. A los que están y a los que vendrán.
Por eso el proyecto de Ley Malvinas impulsado desde Tierra del Fuego por nuestra gobernadora Rosana Bertone está recorriendo cada uno de los rincones de la Patria. Porque necesita el compromiso de los más de cuarenta millones de argentinos.
Porque hasta no recuperar nuestras islas nos seguiremos sintiendo truncos, cercenados, incompletos.
Nuestro destino nos compromete.

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