UN DÍA PARA RENOVAR LOS SUEÑOS

Hoy es un día de celebración y de sueños.
Como peronista quiero brindarles un abrazo a cada uno de las trabajadoras y trabajadores que todos los días hacen de esta Patria, de este -nuestro lugar en el mundo- un país más rico y más próspero.
Porque el trabajo no solo dignifica al hombre y a la mujer que con su esfuerzo cotidiano sostienen su hogar, su familia, alimentan sus sueños y sus esperanzas. Esa dignidad se hace extensiva a toda la Nación. La hace soberana, libre, independiente. Qué sería de nuestra Patria sin las manos que amasan el pan, las que construyen los hogares, las que producen alimentos, las que dejan las huellas de las primeras palabras en el pizarrón, las que curan. Que sería de este bendito país sin las mentes que crean, que imaginan; que sería sin los cuerpos que a sol y sombra recorren nuestros caminos, sin los que escriben, sin los que fabrican, sin los que limpian, sin los que cuidan.
El peronismo nació en esa base. Su columna vertebral fue y sigue siendo el pueblo trabajador.
Y este día nos encuentra sumidos en una crisis. Por eso también es de sueños. Porque esa dignidad cotidiana del que se levanta para ir a su trabajo no está hecha de frustraciones sino de esperanzas. La esperanza de un futuro mejor.
Porque de allí venimos, de la certeza de saber que con nuestro trabajo nuestros hijos no solo tendrían el pan en su mesa, sino también el porvenir de una vida mejor a la nuestra. Porque somos hijos de ese sueño hecho realidad que es la movilidad social ascendente que Perón hizo posible
Y porque hacia ella habremos de volver más temprano que tarde.
Porque en ese objetivo está nuestro compromiso, nuestro esfuerzo y nuestra convicción. No pasaremos por la función pública sin haber dejado todo de nosotros en pos de ese sueño colectivo.
Feliz día trabajadoras y trabajadores. El futuro fue, es y será de todos nosotros.

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